No nos quedemos tiesos
y secos
como las hojas sobrevivientes
al invierno.
Bajo el silencio del gato,
en instante previo
a ser volátiles.
Nos quedamos silenciosos,
fingiendo silencio cómodo.
Me subo a las altas noches
del tiempo acalorado,
sin pensar
en tu boca cerrada,
donde la pausa trasciende
a mis versos.

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